Ciudadanía, de lo local a lo mundial


Los jóvenes no saben  ser prudentes, es por eso que intentan lo imposible – y lo alcanzan, generación tras de generación. [Pearl S. Buck].

 Entre 18 y 25 años, cada uno de nosotros debe construir su futuro y encontrar su sitio en la vida social como ciudadano activo y responsable. Ser ciudadano, es primero sentirse miembro de una comunidad. Los ciudadanos tienen derechos y deberes para contribuir al buen funcionamiento de esta comunidad y al mantenimiento de la unidad entre sus miembros. Pero la ciudadanía no se define solamente de manera jurídica, se define también como una participación activa a la vida de la comunidad, esto lo que se llama el compromiso ciudadano. John Kennedy en uno de sus primeros discursos, después de su elección como Presidente los Estados Unidos, decía: “No se pregunte lo que su país puede hacer para usted, pregúntese lo que usted puede hacer para su país”.

Hoy, es todo nivel que nuestro mundo entero se juega. El mundo no puede más definirse como una yuxtaposición de Estados-Naciones. El mundo se ha convertido en un sistema de interrelaciones: los cambios en un continente afectan la totalidad de los países. La reciente crisis económica y financiera acaba de probarlo; todos los grandes problemas actuales – la protección del medio ambiente natural, el progreso social, la paz – no pueden encontrar soluciones sostenibles sino a escala mundial. Debemos pues aprender a hacernos ciudadanos del mundo: actuar al nivel local pero pensar en el nivel mundial.

Es un desafío enorme pero es también un conjunto de nuevas posibilidades. En este nuevo mundo, ¿cómo elegir la mejor ruta para ser actor del cambio y no solamente un espectador?, ¿Cuándo y cómo tomar la partida, el comienzo? ¿Cuáles etapas planificar? ¿Cómo equiparse para el viaje?

Indaba-Network tiene la ambición de apoyar a los jóvenes en el desarrollo de proyectos de cambio social al nivel de las comunidades locales, en referencia a las apuestas mundiales: la comprensión internacional e intercultural, la proyección del medio ambiente, la solidaridad más allá de las fronteras, la educación para ellos todos y el desarrollo sostenible.

Cada día, la actualidad nos muestra en cual mundo cruel vivimos: terremoto en China, ciclón en Birmania, motines del hambre en Egipto o en Haití, centenas de millares de jóvenes son víctimas del SIDA que destruye a su familia y amenaza su vida, decenas de millares no tienen otro recurso que trabajar a los 5, 8 o 12 años para tener un salario de miseria en los siniestros “sweatshops” (literalmente “fábricas a sudor”). Millares y millares buscan una mejor vida en la emigración y a menudo se encuentran “sin papeles”, perseguidos y explotados, en las grandes ciudades europeas o americanas. Y por supuesto, nuestro país no escapa de los problemas sociales: desempleo, exclusión social, malas viviendas…

Millares de jóvenes, en el mundo entero, desarrollan acciones para luchar contra todas las “fatalidades” y convertir el mundo un lugar un mejor. Tú puedes unírteles: las posibilidades de acción son innumerables.

Dejar los problemas y las crisis llegar diciéndose que se tendrá tiempo de reaccionar es el peor de las soluciones. Mejor vale analizar los acontecimientos y las tendencias actuales, anticipando sus consecuencias posibles, y actuar en seguida con el fin de evitar catástrofes futuras.

La solidaridad comienza al nivel más local: el pueblo, el barrio, la ciudad; se extiende por supuesto al nivel nacional: somos ciudadanos solidarios de un país. Pero, en nuestros días, el desarrollo de los medios de transporte y de la comunicación redujo las distancias. Somos informados al día sobre todo lo que pasa en el planeta entero y nos damos cuenta del hecho de que ningún país puede encontrar de soluciones a sus problemas si esto no es en el marco de la cooperación internacional. La solidaridad mundial se hace cada día más una realidad ineludible. Existe entonces, niveles diferentes de solidaridad.

Solidaridad de proximidad

Es primero a nivel local que podemos actuar. Si nos tomamos un tiempo para salir de nuestra casa para explorar la realidad local, descubrimos rápidamente posibilidades múltiples de acción:

  • Apoyo escolar que hay que aportarles a niños de familias desfavorecidas
  • Acompañamiento a personas de edad en situación de aislamiento.
  • Ayuda a la inserción social de trabajadores emigrantes
  • Obras para el mejoramiento de viviendas insalubres
  • Creación de una área de juegos o de un terreno de aventuras en un barrio desfavorecido
  • Servicio voluntario en una asociación de acción social.
  • Campaña de sensibilización para la prevención de las conductas sobre riesgo entre los jóvenes (enfermedades de transmisión sexual, alcoholismo, tabaquismo, abuso de sustancias tóxicas, accidentes comunes en los jóvenes, etc.)

 La tentación a la cual hay que resistir sí es inventar todo. Los proyectos de solidaridad de proximidad son numerosos y no datan de hoy. Las numerosas asociaciones existen y poseen un peritaje irreemplazable. No hay que vacilar en ponerse en contacto con ellos: podrán proponerle consejos, una colaboración, ver posibilidades de acción en tu misma línea de trabajo.

 

Solidaridad internacional

 Antaño, los alumnos aprendían que el mundo había sido una yuxtaposición de Naciones que entraban en contacto solamente ocasionalmente unos con otras. Hoy, el mundo entero debe ser visto como un sistema de interdependencias. Cambios que se producen en una parte del sistema tienen una influencia sobre el conjunto del sistema.

Los problemas que afectan a los países en vía de desarrollo tienen causas en nuestros países  y a la inversa. Por ejemplo en Senegal, los ganaderos de pollos no pueden vender más sus productos a causa de la llegada masiva de muslos de pollos congelados vendidos a precio bajo por la industria alimentaria europea (ver link en francés: http://www.altermondes.org/). En el mismo momento los ganaderos europeos sufren de esta situación porque la industria alimentaria hace presión sobre ellos para comprar sus productos a un precio muy bajo; por otra parte, los jóvenes agricultores senegaleses que no llegan más a ganarse el pan de cada día, arriesgarán su vida para entrar ilegalmente en Europa en busca de un mejor futuro. Los Gobiernos europeos, intentarán cerrar las fronteras y reenviarlos a sus lugares de origen, si observamos no se atacan a las causas efectivas del problema.

Para contrabalancear los efectos nefastos de esta interdependencia mundial, hay que ayudar a la gente a comprender cómo funciona el sistema, así mismo a desarrollar acciones de solidaridad internacional. Así CCFD Tierra Solidaria organizó una concertación entre ganaderos europeos y ganaderos africanos para que actúen juntos para hacer presión sobre sus gobiernos y sobre la industria alimentaria con el fin de encontrar una solución global.

Los países en vías de desarrollo no necesitan caridad, necesitan justicia y solidaridad. He aquí algunas pistas posibles de acción de solidaridad internacional:

  • Desarrollar una colaboración con un grupo de jóvenes africanos o sudamericanos para ayudarles a realizar un proyecto de desarrollo o a crear una microempresa.
  • Ayudar a asociaciones de inmigrantes que sostienen proyectos de desarrollo en su país.
  • Apoyar un proyecto de comercio justo para ayudar a productores de países en vía de desarrollo a vender sus productos a un precio justo.
  • Organizar una obra en África o en América del Sur para participar en la construcción de una escuela comunitaria.
  • Recoger fondos para invitar a jóvenes de países en vía de desarrollo a Europa con el fin de testimoniar sus condiciones de vida y de contribuir a una acción educativa al desarrollo.
  • Recoger fondos para ayudar a jóvenes africanos a continuar sus estudios.
  • Compartir la vida de una comunidad local en un país en vía de desarrollo para testimoniar sobre sus condiciones de vida y suscitar movimientos de solidaridad alrededor de Europa.

DOS FORMAS DE ACCIÓN POSIBLES

Existen dos maneras de trabajar en tanto que ciudadanos solidarios:

1. Trabajar directamente sobre un problema identificado

La primera es lanzarse a la acción directa. Es lo que espontáneamente la mayor parte de los jóvenes les gusta hacer. Hace algunos años en Ginebra, jóvenes, interpelados por el problema de los habitantes de la calle, decidieron que no se podían quedar pasivos, recolectaron fondos en su barrio y transformaron un viejo autobús en restaurante ambulante; el autobús recorre las calles de la ciudad y distribuye comidas calientes a las personas que no tienen un domicilio fijo y se encuentran en situación de calle.

2. Suscitar toma de conciencia y hacer presión sobre los responsables

Comprometerse en la acción directa, es necesario y está bien, pero los micro-proyectos tienen una eficacia limitada. Un autobús-restaurante no resolverá el problema de las personas que se encuentran en situación de calle. Después de haber identificado un problema, es a menudo más eficaz hacer al público y a los responsables darse cuenta de sus causas para que las decisiones políticas sean tomadas. Es lo que se llama las acciones de defensa: tomamos la palabra, a través de los medios de comunicación en nombre de los que no tienen la voz.

A veces, podemos mezclar acción directa y defensa. Así, durante invierno 2006/2007, los miembros de la ONG Los Niños de Don Quijote organizaron un campamento ciudadano al borde del canal San-Martin, en París, para ofrecer un refugio a las personas en situación de calle. La hilera de las tiendas de color instaladas en la ciudad tocó la imaginación del público y la toma de conciencia, el gobierno reaccionó prometiendo una nueva política para las personas que se encuentran en esta situación.

Cualquiera que sea la forma de acción escogida, hay que tomarse un tiempo para identificar las causas de los problemas, muy a menudo, los adultos limitan las acciones de los jóvenes a atacar los sintomas y los dejan en la ignorancia de las causas reales. Por ejemplo, movilizamos a centenas de jóvenes para limpiar un bosque o una playa de los desperdicios que la contaminan sin suscitar una reflexión sobre las causas de la polución.

Todos los problemas medioambientales, sociales, internacionales tienen causas profundas que es importante descubrir si se quiere hacer un ciudadano responsable. El compromiso ciudadano necesariamente tiene una dimensión política

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