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¡Ayudemos a Rose Wataka!


¿Conoce usted a Rose Wataka? Probablemente no. El mensaje de Rosa nos llegó a través de IndabaXchange, nuestra red social de proyectos, como un mensaje en una botella arrojada al mar. Su mensaje casi no llega a tener la oportunidad de ser leído y tomado en cuenta.

Sin embargo, no es un mensaje que venga de otro mundo; Rose Wataka vive en Webuye, un pueblo con 19, 000 habitantes en el distrito de Bungoma, al noroeste de Kenia. El vecindario donde ella vive se llama Muslim State (Estado Musulmán) y cuenta aproximadamente con 200 familias. Rosa y algunos de sus amigos han creado una organización llamada: Muslim Estate Self Help Organization (Organización de Autoayuda del Estado Musulmán).

El propósito de esta organización es movilizar a la población local para poder resolver problemas cruciales, como el de recolectar y reciclar basura.

África le hace frente a los desechos

Anteriormente, en las villas africanas, la mayor parte de los desechos eran orgánicos y la naturaleza misma podía reciclarlos fácilmente. Actualmente, la mayoría de los africanos vive en ciudades grandes y va gradualmente adaptando el estilo de consumo occidental. Llegan a comprar la misma comida, las mismas bebidas y los mismos productos de consumo como la gente lo hace en Europa y América. Por esta razón, así como nosotros lo hacemos, ellos producen una considerable cantidad de desechos, que en gran cantidad son tóxicos y no son biodegradables. Como ejemplos podemos mencionar los empaques de aluminio, las pilas/baterías almacenadas ya usadas, los residuos de aceite, y las bolsas de plástico. Hoy en día, inclusive se usan bolsas de plástico en los mercados tradicionales. En todos los países africanos, los turistas pueden ver en el campo bolsas plásticas de color negro enganchadas en las ramas de los árboles o esparcidas en el suelo en los campos. Las bolsas durarán cientos de años, contaminando el suelo, mientras que los animales corren el riesgo de atorarse o ser estrangulados con ellas y luego, morir. La quema de estas bolsas despide dioxina, sustancia que envenena la atmósfera.

Procesos de reciclaje

Los países industrializados han logrado un considerable progreso en reducir la contaminación. Se ha llegado a establecer mecanismos para la recolección y el reciclaje de desechos que en otro caso serían destinados a vertederos. Esto implica:

1. Un control administrativo que regule el manejo de desechos y prevé sanciones en caso de incumplimiento;

2. La educación de los ciudadanos para incorporar nuevos hábitos de nuevos modelos de consumo, mientras se fomenta una conciencia sobre los problemas ambientales;

3. Movilización financiera para la implementación de una infraestructura que supervise la clasificación, recolección, y eliminación de los desechos.

Exportando contaminación

Pero todo esto está simplemente fuera del alcance de los países más pobres. Por lo tanto, al exportar nuestros productos hechos en las naciones industrializadas a los países no industrializados, también les exportamos nuestra contaminación. A veces, nosotros, en los países más ricos, hacemos muchas cosas peores. Las sociedades occidentales aprovechan la debilidad de algunos estados del sur (por ejemplo, Somalia), fraudulentamente vaciando en sus costas desechos industriales y nucleares, siendo ambos muy peligros y muy costosos para ser reciclados. Aparentemente, los africanos pueden llegar a morir por culpa de nuestros desechos si podemos ahorrar el costo de reciclaje. La única solución al alcance de los países pobres es movilizar a las personas para concientizarlas sobre el problema y conseguir que desarrollen sus propias acciones necesarias para recoger y reciclar desechos. Esto es lo que a Rose y a sus amigos les gustaría hacer en Wataka con la Muslim Estate Self Help Organization (Organización de Autoayuda Propia del Estado Musulmán).

La batalla de Rose Wataka

Rosa tiene 52 años y es profesora. No es especialista en recolección ni reciclaje de desechos, es solo una mujer consciente de los peligros que representa la falta de manejo de desechos, y la amenaza que esto representa para el ambiente y la salud de la población. Debemos ayudar a Rosa Wataka.

He estado conversando con ella por varias semanas en Internet.

Probablemente ella esté usando un internet café para ponerse en contacto conmigo. La estoy ayudando poco a poco a diseñar un proyecto de acción viable. No es un modelo listo, proyectado desde lejos hacia donde está ella, sino que es un plan de acción creado por ella y sus amigos haciendo uso de sus recursos, en relación a la situación en la que viven y los problemas por los que atraviesan. En muy poco tiempo, Rosa y sus amigos van a crear un grupo en IndabaXchange, para que puedan contarnos directamente sus sueños y lo que necesitan.

Ayudemos a Rose

Ayúdenos a ayudar a Rose. ¿Quién de entre ustedes tiene las competencias o experiencia necesaria en el campo de recolección y reciclaje de desechos en países en vías de desarrollo? ¿Tiene usted ideas de cómo generar ganancias y puestos de trabajo con el reciclaje? ¿Quién está disponible para ayudar a construir un proyecto viable? ¿Quién está dispuesto a invertir algo de dinero para colaborar con la compra de equipos y herramientas básicas? Por encima de la ayuda que se requiere para empezar la acción, lo importante es poder ayudar a Rose y a sus amigos a encontrar soluciones para poder capacitarse y que ello les permita seguir con esta acción.

Contamos con ustedes.

Dominique Bénard

Traducción de Laura Lambruschini, Perú

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¿Qué es el género?


Harriet Bjerrum Nielsen, profesora en el Centro para la investigación del Género  Universidad de Oslo. Diciembre de 201

 
Hace algunas semanas, Indaba-Network publicó un artículo sobre el Género y los prejuicios ligados al género que ha generado grandes discusiones. Hoy, Harriet Bjerrum Nielsen, profesora en el Centro para la investigación sobre el género  de la Universidad de Oslo, nos ha contado más acerca del género. Esperamos que esto clarifique nuestro debate y anime a los grupos de jóvenes a luchar contra los prejuicios basados en el género y a comprometerse en la lucha por la igualdad entre sexos.

 ¿Qué es el género?

Chicas y chicos, mujeres y hombres, ¡claro! Ciertamente, ¿pero es tan simple? No todas las mujeres son iguales, ni tampoco los hombres. Hay diferentes formas de ser y comportarse que no coinciden con la diferencia de género. También es una constante que los hombres y mujeres pueden aparecer y comportarse de forma que no coincida con las diferentes expectativas culturales de lo que se considera como apropiado con las clasificaciones biológicas. Así que ¿hasta qué punto el género depende del cuerpo, de la forma de presentarse – o de la mirada del espectador? La pregunta se plantea porque el género tiene muchas facetas. Es una dimensión del cuerpo y de la reproducción física, de las identidades individuales y de la experiencia personal, de las relaciones sociales y de la interacción cotidiana. El género está en el centro de las divisiones del trabajo, de la estructuración de instituciones como las familias, las escuelas, los mercados y los Estados. Por último, pero no por ello menos importante, también es un marco de interpretación pujante que se impone en nuestras mentes y nos lleva a realizar dicotomías jerárquicas en diferencias que realmente están mucho más diversamente distribuidas. Las dimensiones personal, simbólica, social y estructural de género están profundamente imbricadas con otras líneas de diferencia y desigualdad, como la edad, la sexualidad, la clase social, la nacionalidad, y el etnicismo racializado. Estas imbricaciones contribuyen a elaborar la organización, la importancia, y la significación del género en los contextos específicos.

El género como categoría y como distribución

Una fuente de confusión es que el género como concepto se usa para significar dos cosas bastante diferentes: una diferencia categórica (es decir “o esto… o lo otro”) y una diferencia distribucional o estadística (es decir, “más o menos de algo”). La única característica observable ligada al género que se a próxima a una categoría dicotómica – a menudo nombrada como el núcleo del sexo biológico – es la diferencia genital. Todas las otras dimensiones del género – tanto si son biológicas (el nivel de hormonas, atributos sexuales secundarios, estructura del cerebro, rendimientos motrices), psicológico (diferencias en las motivaciones o las capacidades cognoscitivas) o de comportamiento (diferencias en las preferencias, y maneras de ser y comportarse) – implican una variación compleja, pero no de dicotomía. En la mayoría de los casos la variación dentro de cada grupo del mismo género es más grande que la diferencia media entre los dos grupos. Así, casi todas las diferencias de género son distribucionales en lugar de dicotómicas o categóricas. La mayor parte de los rasgos del género parecen estar socialmente influenciados y ser cambiantes con el tiempo, y no son elementos específicos y unidimensionales de la persona. Un muchacho o una muchacha pueden ser “típicos” en algunos aspectos y “atípicos” en otros. Así que, ¿cuál es el género si lo que nosotros consideramos como rasgos “masculinos” o “femeninos” puede encontrarse tanto en las chicas como en los chicos? Son preguntas como éstas las que han llevado a investigadores especializados en el género a concluir que las divisiones y jerarquías de género no provienen de la diferencia entre las mujeres y hombres. Es más bien lo contrario: cuando el género se construye como una diferencia, la variación empírica en sus numerosas dimensiones se reducen a una simple dicotomía (Magnusson y Marecek 2012).

Esto no significa que los modelos de comportamiento ligados al género sean un espejismo o que los modelos que existen no tengan ningún tipo de base biológica (aun cuando no sepamos cual es exactamente esa base). El punto es que no hay ninguna conexión clara o directa entre las dimensiones cuasi-dicotómicas del sexo biológico y la naturaleza compleja, multidimensional y dependiente del contexto de las diferencias de género. Los modelos de género -con o sin una base biológica- toman forma a partir de normas y expectativas culturales sobre lo que está considerado como típicamente femenino y típicamente masculino. En lugar de repetirse argumentos que involucran la determinación más o menos biológica, Simone de Beauvoir y Toril Moi han sugerido considerar el cuerpo como un elemento de nuestra situación en el mundo. Ese cuerpo, con el que he nacido, significa una determinada cosa -como significaría algo diferente si hubiese nacido con un brazo u ojos en el cuello- pero lo que significa depende de la interpretación que se le de en una cultura y sociedad dadas, y depende también de mis propias acciones. La biología no tiene ningún significado en sí misma.

Los modelos del género

Los modelos de género, tal y cómo están distribuidos, se sitúan a la vez a nivel estructural, simbólico y personal, aunque pueden variar a la vez entre y en el seno de las sociedades y los contextos sociales. Las culturas diferentes tienen normas diferentes para definir la masculinidad y la feminidad deseables. A menudo, sin embargo, en el seno de una misma cultura pueden coexistir varias maneras de poder ser masculino o femenino. Las diferentes clases sociales, las edades y los grupos étnicos, por ejemplo, tendrán a menudo ideas diferentes acerca de lo que son un verdadero hombre/chico real o una verdadera mujer/chica. En una sociedad concreta habrá luchas simbólicas entre esas diferentes masculinidades por ganar la hegemonía, por ejemplo ridiculizando o criticando moralmente a los unos y a los otros. Algunos se tornan dominantes, mientras otros son subordinados o marginados.

El género personal concierne a las maneras en que nos situamos frente a modelos culturales de género, cómo nos identificamos con ellos o cómo luchamos contra ellos. El género es un asunto personal y una realidad para todos y cada uno y cada una de nosotros, pero también es una dimensión de las relaciones sociales creada entre las personas y formado a través de procesos de interacción. Mientras la perspectiva individual define el género como algo que “somos”, la perspectiva interaccional da énfasis al género como algo “hacemos”. Esta perspectiva llama la atención sobre las dinámicas de poder en las construcciones sociales de sentido. El género como “hacemos” y el género como diferencia no son perspectivas mutuamente excluyentes; cuando los niños aprenden a “hacer” su género en sus familias, en las escuelas y con sus iguales, se “convierten” también en su género de una determinada manera y esto dará forma a la forma en la que responderán a situaciones sociales nuevas.

El género como el marco de interpretación

Lo qué caracteriza al género como un marco de interpretación no sólo es la tendencia a dividir y dicotomizar los fenómenos en dos grupos distintos, si no también la tendencia a leer esta dicotomía como una jerarquía: los elementos definidos como femeninos tienen tendencia a ser consideradas como secundarias e incluso inferiores a los definidos como masculinos. A esto también se llama a veces la norma masculina: los hombres y los chicos representan la norma universal de la que las mujeres y chicas se desvían. El género como marco de interpretación puede conducir a estereotipos sexuales. Éste es el caso si un modelo de distribución ligado al género se interpreta como una distinción categórica. Aquí, la variación dentro de cada de grupo y los solapamientos entre las chicas y chicos se ignoran.

Las personas tienden a menudo a creer que el sistema del género específico que cada cultura acepta es natural e biológicamente fundado. ¿Por qué tenemos esta inclinación a considerar como naturales nuestras propias normas acerca del género? Una razón podría estar relacionada con el hecho de que en todas las sociedades conocidas, el género estructural y simbólico juega un papel importante en la estabilidad de la sociedad. Cuestionar la naturalidad del sistema del género de una sociedad desafía la estabilidad, la distribución de poder y los valores de esa sociedad. La forma en que el género está estructurado es también un elemento importante de identidad cultural y personal: está por tanto muy cargada afectivamente. Pero las ideas concernientes a los tipos de género deseables pertenecen al campo normativo, no a la naturaleza. Hay un mundo de diferencia entre decir “esto es natural” y “esto me parece natural”.

Traduccion, Ginés Desiderio Navarro Aragoneses, España

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El mundo engorda


Para las familias más acomodadas, diciembre / enero es tradicionalmente un período de exceso de comida, mientras que los millones de personas en el mundo que sufren de escasez crónica de alimentos y los millones de niños que mueren de malnutrición siguen siendo olvidados. Sin embargo, paradójicamente, las enfermedades que antes se asociaban con las sociedades opulentas y los ricos cada vez afectan más a ambos, ricos y pobres.

Una epidemia mundial

El sobrepeso y la obesidad se encuentran hoy en día entre los principales factores de riesgo para la salud en todo el mundo, causando 4 millones de muertes cada año. La obesidad se asocia a menudo con una alta tensión arterial, altos niveles de glucosa (diabetes), enfermedades cardiovasculares e insuficiencia cardiaca.

Hasta hace unas décadas, la obesidad se consideraba asociada a altos niveles socioeconómico. De hecho, a principios del siglo XX, la mayoría de las poblaciones en las que la obesidad se convirtió en un problema de salud pública se encontraban en el mundo desarrollado. Comenzando en Estados Unidos y luego extendiéndose a Europa, la obesidad se está revelando como la nueva pandemia (o epidemia mundial) del siglo XXI. Afecta a ambos sexos y a todas las edades, y tiene un impacto desproporcionado sobre los grupos más desfavorecidos. Para el año 2030, por ejemplo, más del 50 por ciento de la población adulta en EE.UU. serán obesos.

Un aumento espectacular en algunos países en desarrollo

Sin embargo, ahora los aumentos más pronunciados de la tasa de obesidad se está presentando en algunos países en vías de desarrollo. En los países pobres, en un principio los estratos socioeconómicos más altos de la población se vieron afectados en mayor medida, pero ahora el cambio se lleva a cabo desde el más alto hacia los niveles socioeconómicos más bajos. Así, mientras que el peso insuficiente sigue siendo responsable de la muerte de más de 2 millones de niños cada año, principalmente en países de baja renta per cápita, no es raro encontrar hogares con un niño desnutrido y un adulto con sobrepeso, a menudo una mujer. En 2010, la Organización Mundial de la Salud publicó que había más de 42 millones de niños menores de cinco años con sobrepeso u obesidad en el mundo; de ellos, 35 millones vivían en países en vías de desarrollo. Además, la obesidad va de la mano de la desigualdad: en cualquier país, a mayor desigualdad en el nivel de ingresos, mayor número de personas obesas.

¿Cuál es la causa?

 A largo plazo, el aumento de la obesidad reducirá la esperanza de vida en general, mientras que ya está aumentando a corto y largo plazo el coste de los sistemas de salud, llevando a estos a niveles insostenibles de gasto.

¿Cuál es la causa de este aumento catastrófico en las enfermedades crónicas y la obesidad en todo el mundo?

Si piensas que los gordos son los únicos responsables de su condición debido a su comportamiento individual, o que su obesidad no es tu problema, te equivocas.

De hecho, a nivel individual, la obesidad es básicamente la consecuencia del desequilibrio entre el consumo de energía (ejercicio físico) y la ingesta (qué y cuánto comemos): una opción personal. Sin embargo, ambos están fuertemente influidos por y dependen cada vez más de poderosos factores externos. Vamos a analizarlos brevemente.

Cambio en el sistema mundial de alimentos

El proceso de globalización ha transformado el sistema alimentario mundial: las técnicas de producción tradicionales, los hábitos de alimentación y los comportamientos han desaparecido o bien han cambiado profundamente.

La producción agrícola local se ha hecho cada vez más dependiente de ciertos recursos (tales como fertilizantes, pesticidas, semillas transgénicas) controlados a nivel mundial por poderosas multinacionales.

Para maximizar sus beneficios, estas empresas, que a menudo controlan toda la producción y ciclo de distribución, impulsan un mayor consumo de alimentos, ofreciendo amplias oportunidades para comer durante el día. Las cadenas mundiales de comida rápida están situadas estratégicamente en todas partes, ofreciendo alimentos baratos, sabrosos, ricos en azúcar, sal y grasas. El azúcar es adictivo y, posiblemente, la sal provoca la sed que empuja a la gente a consumir cantidades cada vez mayores de bebidas azucaradas que no tienen ningún valor nutricional. Los alimentos altamente procesados son comercializados de forma persistente y efectiva.

Los alimentos procesados

Las dietas globalizadas basadas en alimentos procesados de forma industrial (con azúcar, grasas, sal y potenciadores del sabor añadidos) han sustituido progresivamente las dietas tradicionales a base de alimentos de producción local, elaboradas de forma individual en casa; y son la raíz del tremendo aumento de las enfermedades crónicas y la obesidad. Otras causas concurrentes son la urbanización (con distancias reducidas y la alta disponibilidad de medios de transporte) y las nuevas tecnologías, que han revolucionado el trabajo y el entretenimiento, reduciendo drásticamente la práctica de ejercicio físico. Piensa en los niños y jóvenes sentados durante horas cada día delante del televisor o el ordenador, comiendo mientras palomitas, dulces y bebidas carbonatadas.

Además, el ciclo de producción y distribución de alimentos de elaboración industrial no es ecológicamente sostenible, e implica enormes costos ambientales, con consecuencias a largo plazo  para la salud, y efectos genéticos impredecibles.

Los residuos de alimentos

La obesidad en el mundo industrializado va de la mano del derroche de alimentos. Las sociedades ricas y opulentas también son derrochadoras. Cada año, .los consumidores de países ricos tiran a la basura  222 millones toneladas de alimentos, una cantidad que es ligeramente inferior a la producción total de alimentos netos en el África subsahariana (230 millones de toneladas), donde la desnutrición debido a la falta de alimentos sigue siendo generalizada, causando la muerte de millones de niños.

En síntesis, la obesidad es un problema mundial cada vez más grave que afecta a las poblaciones de todo el mundo; y relacionado con enfermedades, aumento de la mortalidad, una distribución injusta de los recursos y la destrucción del planeta.

Pero esta tendencia puede ser invertida: podemos hacer mucho, tanto de forma individual como a través de grupos organizados, que actúan a nivel local, nacional y mundial a través de redes adecuadas.

Invirtamos la tendencia

Empecemos por modificar nuestros hábitos alimenticios. Evitar en la medida de lo posible los alimentos procesados, por ejemplo bollería y bebidas azucaradas. Evitar la comida rápida, y no añadir azúcar a los alimentos. Aprovechar los alimentos naturales ricos en fibra, como la fruta y la verdura fresca, producidos localmente y cocinados en casa. Aumentar la cantidad de verduras al tiempo que se reduce la carne (el consumo de carne está relacionado con el cáncer y la producción de carne implica un enorme gasto de agua). Mantenerse activos y hacer ejercicio físico de forma regular.

Si nos organizamos en grupos podemos hacer más. Quienes viven en una zona rural pueden dedicarse a la producción local de alimentos y aplicar las normas de la agricultura ecológica (evitar fertilizantes químicos y pesticidas, usando estiércol y compost).

Quienes viven en una zona urbana pueden crear una asociación de consumidores para comprar directamente de las granjas locales que apliquen los principios ecológicos. Esto facilitará precios justos tanto para los consumidores como para los agricultores; y reducirá para estos últimos el mayor riesgo empresarial que supone la agricultura ecológica.

La creación de redes a nivel nacional y mundial puede hacernos participar en la promoción de campañas de salud pública y educación alimenticia, pero sobre todo es necesario impulsar políticas públicas que regulen la producción y comercialización de los alimentos menos saludables. La literatura científica muestra que los programas de promoción de la salud no abordan las causas sociales y económicas subyacentes de la epidemia de obesidad y que los abordar el problema desde un punto de vista legistlativo (como prohibir alimentos altos en grasas y azúcares en los comedores escolares, regular estrictamente la comercialización de alimentos poco saludables, o usar medidas fiscales para desincentivar el consumo y la producción de alimentos poco saludables) en general, muestran una mayor rentabilidad que la promoción de la salud.

No hay responsabilidad social sin un fuerte control social

Las empresas multinacionales controlan gran parte de lo que comemos. El control social de la industria alimentaria, como la participación en redes de monitorización, es otra posibilidad para trabajar por la salud pública. La industria es extremadamente sensible a la presión social que pueda poner en riesgo sus beneficios y pueden responder a las preocupaciones de salud pública y demandas de los consumidores para cambiar sus productos y ofertas

Hoy en día las empresas suelen afirmar su Responsabilidad Social Corporativa, pero sin un fuerte control social de la sociedad civil, lo cual puede ser sólo otra manera de atraer a los consumidores mostrando la cara amable de la compañía, mientras se perpetúas las malas prácticas y la comercialización de alimentos poco saludables. Con demasiada frecuencia, la industria alimentaria resiste a los intentos de las instituciones públicas nacionales e internacionales para modificar las prácticas actuales a través de cambios legislativos. Empresas con el tiempo superan la regulación mediante estrategias de marketing, o simplemente sacrifican sus beneficios en los países industrializados para centrarse en los países en vías de desarrollo, donde la respuesta de la sociedad institucional y civil es a menudo débil, pero el daño social puede ser aún mayor.

El modelo general de desarrollo es la amenaza

Como se puede ver la obesidad y las enfermedades crónicas comparten una causa subyacente de muchas otras amenazas a la humanidad y este es el modelo general de desarrollo en que vivimos. Los jóvenes son los más capaces de tener una visión de futuro, pero para ser eficaces se debe aprovechar la experiencia de las generaciones anteriores y las lecciones aprendidas. La obesidad es otro buen indicador de la necesidad urgente de un cambio paradigmático del modelo de desarrollo actual. Para ello, reduzcamos las desigualdades, aumentemos al máximo la salud en lugar de aumentar los beneficios; promovamos y mantengamos el conocimiento local, la producción local y el consumo local, ¡y disfrutemos de nuestro intercambio de experiencias con los demás!

Eduardo Missoni

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Juntos, hagamos el cambio en Mussende, Angola.


¿Sabes lo que es la pobreza?

Angola es un país que recientemente emerge de una guerra civil, que ha acentuado las diferencias sociales que ya existían y empeorado su extrema pobreza.

 Mussende está ubicada en el centro de Kwanza Sul District, a 750 km al este de Luanda, capital de Angola. Habitada por unos 5, 000 personas. La actividad industrial es insignificante, su economía está basada en la agricultura y la caza. Entre sus características importantes están:

  • La población rural no puede abastecerse por si misma de las necesidades básicas como salud, educación, comida y vivienda – porque les falta agua, gas natural (o cilindros) y no disponen de un sistema eficaz de educación.
  • En áreas rurales como Mussende, las familias se organizan en pequeñas villas y sus casas están apartadas unas de otras. Las casas son muy pobres, constituidas de una sola pieza construida de bloques de adobe y techo de paja. La falta de agua potable, lejía, desinfectantes, salas de baño y baños hace que las condiciones de vida sean insalubres tanto en hogares como en edificios públicos
  • El agua es extraída de pozos o ríos, aunque en algunos casos las personas tienen que cargar pesados baldes entre 2 a 5 km desde la fuente de agua hasta sus casas.
  • No hay una red de instalación eléctrica ni proveedor de gas natural, mientras tanto los cilindros de gas son vendidos a más de 150 km y a precios exorbitantes, imposibles de pagar para la población Mussende.
  • Las familias son grandes, con un promedio de ocho niños cada una. Las amas de casa son responsables de mantener a sus familias. Ellas trabajan en casa, en sus granjas personales; alimentan a su ganado, venden sus productos en la carretera e inclusive participan de intercambios de aceite y sal.
  • Como carecen de acceso a la electricidad, los residentes de Mussende no tienen medios para conservar los alimentos, esto trae como resultado intoxicaciones debido al mal estado de las provisiones.
  • Los niveles de alfabetización son muy bajos, reflejando la pobreza del sistema educativo. Las escuelas son construidas con adobe, y no cuentan con escritorios ni pupitres. Solo hay una pizarra y un profesor para todos los niveles. Todos los materiales escolares provienen de donaciones hechas por organizaciones internacionales y ONG’s, estas consisten en un cuaderno y un lápiz por alumno para todo el año escolar.

Además de las condiciones aquí descritas, es necesario señalar la falta de asistencia médica, como consecuencia de esta carencia la esperanza de vida no pasa de los 43 años para los hombres y 38 años para las mujeres. Un nivel inferior a todas las normas, y muy inusual y contraria a la situación en el resto del mundo, donde la esperanza de vida de las mujeres es inferior a la de los hombres.

Desde lejos, en Argentina, un grupo de jóvenes…

 A mitad del 2009, en Argentina, Griselda, Martín, Federico, María Celeste, Jesica y Eunice, estudiantes del primer ciclo, estudiantes diplomados y profesores de las facultades de Ingeniería Química y de Ciencias Hídricas en la universidad de Litoral, en Argentina, decidieron crear un grupo llamado “Los verdes no convencionales”. Su proyecto es desarrollar mecanismos alternativos de producción de energía para su comunidad. Este grupo, con productores locales de la granja agroecológica “La verdecita”, construyeron generadores solares, cocinas a base de energía solar, y un biodigestor (equipos que pueden transformar desechos orgánicos en combustible) en esta granja y en el Distrito III 29 de abril, un barrio de la ciudad de Santa Fé, en Argentina.

Estas tecnologías ofrecen numerosas ventajas:

  • Son poco costosas
  • Se complementan con otros servicios de energía
  • No contaminan
  • Son fáciles de construir
  • Los materiales a utilizar son fáciles de obtener
  • Se pueden elaborar con herramientas simples

El trabajo de este grupo atrajo el interés de la Hermana Cristina Mondino, auxiliar en la parroquia Santa María, que forma parte del grupo de misioneros llamados “Red de solidaridad por Angola”. Como resultado de este primer contacto, los jóvenes científicos fueron invitados a formar parte de una experiencia de cooperación en Mussende, Angola, con el objetivo de transmitir sus conocimientos en la construcción y la instalación de digestores de biogás y cocinas solares. Parte del grupo está comprometido en viajar a Angola para poner en marcha el proyecto mientras que la mayor parte de los miembros continuará con su trabajo en Santa Fé.

Juntos, un proyecto de cambio social

El proyecto tiene por objetivo proveer herramientas pedagógicas, conceptos, técnicas y prácticas para la construcción de equipos de energía alternativa. Estos equipos pueden ayudar en la reducción del consumo energético y sus costos, y así beneficiar las familias que viven en Mussende.

Los equipos de energía alternativa incluirían calentadores de agua, cocinas solares, y digestores de biogás.

Ambos, las cocinas solares y los calentadores de agua tienen la ventaja de transformar la radiación solar en calor. En primer lugar, el agua es calentada para uso humano: los rayos solares están concentrados en el enfoque de un reflector parabólico. Esto permite a los usuarios hornear o cocinar diferentes alimentos así como también procesar productos como mermelada y dulces.

La energía de los digestores de biomasa es renovable ya que usa materia orgánica e inorgánica (usualmente desechos) y se genera a través de un proceso biológico. Generalmente, la energía (frecuentemente en forma de metano) es derivada de sustancias orgánicas que constituyen a los seres vivientes (plantas, humanos, animales, etc.), o basura y desechos. El uso de energía de biomasa es desarrollada directamente por la conversión en otras sustancias que pueden ser explotadas luego como combustible y comida.

Otra de las ventajas, es que estas tecnologías contribuyen a la preservación del ambiente, particularmente el biodigestor. Genera abono (utilizados en jardines urbanos) y metano (combustible para cocina). Adicionalmente, estas instalaciones son simples de construir y usar, requieren materiales de construcción fácilmente accesible, y de bajo costo.

Por lo tanto es factible llevar a cabo talleres prácticos y teóricos con los residentes de Mussende quienes nunca han recibido ningún entrenamiento técnico previo. Los talleres teóricos y prácticos involucran al equipo argentino en la construcción y puesta en marcha de estas herramientas, de este modo se llega a una incorporación directa de conocimiento.

En Mussende, los voluntarios tendrán el apoyo de traductores, facilitados por el grupo misionero, para poder así cumplir las tareas.

El proyecto será ejecutado en tres etapas:

1. Talleres teóricos y prácticos.

  • Informar y crear conciencia sobre los beneficios de las fuentes de energía alternativa.
  • Capacitar sobre el correcto tratamiento de desechos orgánicos (separar y clasificar, forma de organizar a los vecindarios para recolectar los desechos orgánicos para alimentar al biodigestor.
  • Capacitar en aspectos técnicos, construcción y mantenimiento del equipo así como su uso correcto.
  • Capacitar en el uso de productos fabricados como fertilizantes para jardines y cocinas de metano para su uso en las cocinas.
  • Capacitar sobre la transferencia de conocimiento a otros mediante metodologías de enseñanzas.

2. Construcción y comisiones del equipo

3. Evaluación de la experiencia

  • Evaluación interna de la unión del equipo
  • Reflexión y autocrítica para poder detectar posibles debilidades, tomando en cuenta la opinión de todos los participantes.

No solo es posible que el proyecto tenga éxito sino que también tiene dos importantes ventajas adicionales. Primero, por un costo mínimo y mediante el uso de los pocos recursos disponibles, se mejorará radicalmente la vida para una comunidad de 5, 000 personas. En segundo lugar, el proyecto tiene un crucial e importante componente educacional. Cuando los miembros de la comunidad de Mussende aprendan como construir, mantener, y utilizar estas herramientas de energía, podrán enseñar lo mismo a otras comunidades. En todas partes del mundo, las personas pueden aprender y enseñar técnicas para el mejoramiento de su calidad de vida, aun más cuando tienen la posibilidad de observar cómo trabajan sus vecinos. Los residentes de Mussende enseñarán a otros.

Todos podemos ser parte de este proyecto innovador.

Indaba Network brinda apoyo a grupos de jóvenes comprometidos a alcanzar un mundo más justo y equitativo. A fin de lograr este objetivo, hemos lanzado una campaña de recolección fondos para contribuir con este proyecto. “Un poco de energía para Angola” cuyo objetivo es apoyar a los jóvenes argentinos para que puedan viajar Angola. Tenemos una plataforma para recolectar pequeñas contribuciones. Les invitamos a unirse a este proyecto y ayudar a la comunidad Mussende a conseguir, de aquí al próximo verano, una parte significativa del cambio que necesitan para obtener una vida mejor. Una pequeña contribución puede hacer una gran diferencia. ¡Todos pueden contribuir! A cambio de su contribución, usted obtendrá un certificado. Nuestro objetivo es recolectar como mínimo 5,000 U$ dólares americanos.

¡No espere más! vaya ahora a http://www.indiegogo.com/Indaba-Network y haga su contribución.

  • Donadores de energía: U$10
  • Donadores de energía Plus: U$20
  • Súper Donadores de Energía: U$50
  • Donadores de energía Solares: U$100
  • Donadores de energía Principales: U$500

Usted puede también comunicarse con Griselda, Martin, Federico, María Celeste, Jesica and Eunice, a través el grupo que han creado en Indaba Xchange.

http://indabaxchange.ning.com/group/energiasalternativas

Indaba-Network

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Ética, ciudadanía y democracia


Edgar MorinEn su último libro La Voie. Pour l’avenir  de l’humanité –El camino. Por el futuro de la humanidad– (Editions Fayard, enero 2011), Edgar Morin, un reconocido sociólogo francés, que se define a sí mismo como “un pensador transdisciplinario e indisciplinado”, hace hincapié en la fragilidad de la democracia y del esfuerzo tremendo, eterno, constante y posiblemente intergeneracional que es necesario para consolidarla. La democracia no se trata puramente de elecciones libres, ni tan solo de separar los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; se basa necesariamente en el debate abierto, la libertad de expresión, la pluralidad de ideas y creencias, así como en el respeto por los derechos individuales y colectivos. Pero, para prosperar, la democracia debe alimentarse de una ciudadanía activa y participativa.

Juventud y Democracia
Grupos organizados de gente, jugando un papel activo en sus comunidades locales, pueden influir significativamente en la toma de decisiones. Para establecer y consolidar una democracia es fundamental una juventud comprometida y visionaria, abierta al pensamiento crítico. Además, en un mundo globalizado, el activismo local necesita estar constantemente asociado a la conciencia mundial, porque los eventos globales tienen un impacto directo en su ámbito local y viceversa. Por ejemplo, la destrucción de los bosques en el Amazonas o en Indonesia está afectando el clima globalmente. Sin embargo, nosotros mismos contribuimos con la destrucción de los bosques con el consumo despreocupado de papel, así como con nuestra dieta basada en exceso de carne.

Ampliar nuestros horizontes
Como “ciudadanos del mundo” tenemos que desarrollar la capacidad de trascender los enfoques localistas y comprometernos con los problemas globales. El primer paso, en cualquier caso, es ampliar nuestro horizonte, pensando en el “nosotros” antes que en el “yo”, siendo inclusivos antes que exclusivos y considerando los efectos de nuestras decisiones y comportamientos en los demás. ¿Cuál va a ser la contribución de mis actos al bien común? ¿Quién se beneficiará y quién padecerá por ellos? Preguntarnos a nosotros mismos estas preguntas y decidir  perseguir el bien común constituye la base para un comportamiento ético, responsable, y para una sociedad verdaderamente democrática.

Un pensamiento crítico, la mente abierta, una actitud para compartir, una participación activa, la pluralidad de opiniones y el respeto por las reglas acordadas, son también pilares de la democracia y del buen gobierno en cualquier organización, desde un pequeño grupo de amigos compartiendo una iniciativa local hasta instituciones más grandes, estructuradas, a nivel mundial.

La democracia en vuestra organización local
¿Son estos principios los pilares de vuestra organización? En tu grupo, ¿tenéis debates abiertos donde todos los puntos de vista pueden ser expresados libremente para ser tomados en consideración? ¿Trabajáis sobre reglas acordadas previamente que son aplicadas y respetadas? ¿Se toman las decisiones con transparencia y con la participación de todos los miembros del grupo? ¿Alguien es discriminado o excluido en el proceso de la toma de decisiones? ¿Y se toman las decisiones persiguiendo el bien común de tu grupo, tu comunidad local y el mundo entero?

La responsabilidad y la solidaridad son el origen de la ética, y ambas deben orientar a las organizaciones y la sociedad como un todo. De hecho, Morin señala: “La regeneración de la ética no puede separarse de la regeneración de la ciudadanía, y ésta no puede disociarse de una regeneración democrática”.

Por Eduardo Missoni

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Imágenes y percepciones


Los modernos medios de comunicación intensifican de manera inaudita las informaciones que recibimos. Y no se trata solamente de los medios profesionales de comunicación (diarios, agencias de prensa, cadenas de televisión) que intervienen, si no también de los propios particulares, gracias a Internet 2.0 (Facebook, Twitter, YouTube, etc.).

Comunicación en bruto
Se trata, la mayor parte de las veces, de una comunicación en bruto, inmediata: en Japón, los sobrevivientes del Tsunami, refugiados en la terraza de un inmueble, filman con su teléfono móvil la crecida de las olas que lo arrastran todo a su paso. Publicado en YouTube, el video da la vuelta al mundo. El fenómeno se ha convertido en algo tan masivo que los medios de comunicación están tentados de utilizarlo. France 24, la cadena francesa de información, propone a particulares de todas las regiones del mundo convertirse en sus “observadores”. Un programa, en particular, les cede regularmente la palabra.

En consecuencia, sentados delante de nuestros monitores, somos bombardeados por imágenes e informaciones que nos invaden sin que, casi nunca, se aplique la regla fundamental de un buen periodismo: el cruce y la verificación de las fuentes.

Nuevo poder, nuevos deberes
¿Cómo reaccionar? En principio, alegrémonos de este nuevo poder dado al pueblo. Gracias a Internet y a los teléfonos móviles los jóvenes árabes han hecho caer a los históricos dictadores.

Al mismo tiempo, seamos conscientes de las inéditas posibilidades de manipulación que conllevan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Las imágenes por si solas no son pruebas; con Photoshop©, cualquier adolescente apasionado por la informática puede modificar una fotografía digital. La información en bruto no existe en absoluto.

Además, las imágenes que se repiten una y otra vez, que nos bombardean y nos invaden, tienen un efecto hipnótico: apuntan a nuestras emociones y bloquean nuestra reflexión. Tienden a reforzar los estereotipos, o incluso el rechazo a ser informado. Frente al bombardeo mediático, es grande la tentación de apagar la pantalla y de “dedicarse a otra cosa”.

Necesidad educativa
Por lo tanto, he aquí una necesidad para la educación de la ciudadanía mundial: educar en las imágenes y en las percepciones.
Esto implica la adquisición de nuevos conocimientos, competencias y actitudes. Por ejemplo:

  • desarrollar nuestro conocimiento de otras culturas para comprender que ciertas opiniones no son compartidas por todos y que puntos de vista diferentes tienen su propia lógica y su propia validez;
  • conocer los estereotipos más comunes y sus orígenes, ser capaces de identificarlos;
  • estar informados acerca de las técnicas para crear, alterar, manipular y difundir informaciones e imágenes;
  • ser capaces de percibir diferentes perspectivas e intenciones en la palabras, los textos y las imágenes;
  • ser capaces de identificar los estereotipos y perjuicios en los discursos, los medios de comunicación y las prácticas institucionales y saber contrarrestarlos;
  • practicar un escepticismo informado y reflexivo respecto de las imágenes e informaciones que recibimos;
  • tener la voluntad de verificar las fuentes de información y compararlas con otras fuentes.

He aquí un campo de acción y de educación apasionante para jóvenes y educadores. Es urgente desarrollar los recursos educativos necesarios y compartir las experiencias llevadas a cabo.

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La paradoja de los jóvenes desempleados


Tengo la impresión de que en la actual crisis económica se da, entre los jóvenes de nuestra generación, una paradoja antes nunca vista.

En primer lugar, puesto que la actividad económica ha dado un frenazo, no hay suficientes puestos de trabajo para los jóvenes que queremos trabajar. Pero, al mismo tiempo, nuestra generación está mejor formada y aspira a tener puestos de más cualificación que los pocos que las empresas están dispuestos a ofrecer en la actualidad. Esperamos trabajar en puestos que requieren mejor cualificación que los que hay disponibles; además del hecho de que muchos esperamos compartir los valores y la visión del mundo de quien nos emplea. De modo que ni las empresas nos quieren, ni nosotros queremos lo que las empresas estarían dispuestas a ofrecernos.

 

Personalmente creo que la única forma de solventar esta discrepancia es que nosotros, los jóvenes, potenciales empleados de empresas, tomemos la iniciativa de participar activamente de nuestra economía: creando empresas que estén de acuerdo con nuestros valores, con nuestra forma de vivir, y con cómo queremos nosotros que sea el mundo.

A menudo me hago una lista mental de condiciones, de “cómo quiero yo que sea mi empresa”; “a qué tipo de mundo quiero que contribuya”. Me gustaría compartir esa lista para ver qué piensan otros. Sería más o menos así:

  • Quiero que uno de los grandes objetivos de mi empresa sea que su actividad mejore el mundo que nos rodea. Que con lo que hago esté haciendo más felices a los demás. Este es claramente irrenunciable.
  • El grueso de la actividad económica actual busca crear nuevos mercados: esto es, crear nuevas necesidades que se puedan cubrir mediante dicha actividad. ¿Por qué estamos creando nuevas necesidades si ya existen tantas en el mundo que no estamos cubriendo? Así, otra condición sería que responda a necesidades humanas ya existentes en lugar de crear otras nuevas.
  • Creo en el ecologismo y en la economía verde, por tanto el objetivo es que la actividad no tenga externalidades negativas para el medio ambiente; y a ser posible, que tenga externalidades positivas.
  • Creo también firmemente que la creación de riqueza y valor añadido, los principios de gestión que postulan que una empresa debe siempre buscar la rentabilidad, son necesarios para que la actividad sea sostenible. Quiero que mi empresa tenga también como objetivo ganar dinero.
  • Quiero pasármelo bien. Aspiro a ser dichoso en mi actividad y a disfrutar de ella.
  • Y por último, quiero trabajar en condiciones que me permitan desarrollarme personalmente. No sólo desde el plano intelectual, sino también físico: estar 8 horas al día sentado frente a una pantalla tecleando deja completamente de lado el hecho de que soy una mente con un cuerpo, y que necesito moverme.

 

Cuando veo todas las condiciones que pongo, no me cuesta comprender por qué me es difícil encontrar una empresa en la que me satisfaga trabajar.

Muchos dirán que sencillamente ese tipo de actividad no existe. Exactamente, a eso es a lo que quiero llegar. Si es verdad que no existe, inventémosla. Nosotros, la gente joven, quienes tenemos suficiente imaginación e ímpetu para hacer realidad algo así.

Para dejar de rebajarnos como personas por lograr trabajar con quien en realidad ni siquiera queremos trabajar.

Quien tenga pensamientos o ideas al respecto, estaré encantado de leerlos.

Patrick Suárez

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