Archivos para 28 marzo 2011

La paradoja de los jóvenes desempleados


Tengo la impresión de que en la actual crisis económica se da, entre los jóvenes de nuestra generación, una paradoja antes nunca vista.

En primer lugar, puesto que la actividad económica ha dado un frenazo, no hay suficientes puestos de trabajo para los jóvenes que queremos trabajar. Pero, al mismo tiempo, nuestra generación está mejor formada y aspira a tener puestos de más cualificación que los pocos que las empresas están dispuestos a ofrecer en la actualidad. Esperamos trabajar en puestos que requieren mejor cualificación que los que hay disponibles; además del hecho de que muchos esperamos compartir los valores y la visión del mundo de quien nos emplea. De modo que ni las empresas nos quieren, ni nosotros queremos lo que las empresas estarían dispuestas a ofrecernos.

 

Personalmente creo que la única forma de solventar esta discrepancia es que nosotros, los jóvenes, potenciales empleados de empresas, tomemos la iniciativa de participar activamente de nuestra economía: creando empresas que estén de acuerdo con nuestros valores, con nuestra forma de vivir, y con cómo queremos nosotros que sea el mundo.

A menudo me hago una lista mental de condiciones, de “cómo quiero yo que sea mi empresa”; “a qué tipo de mundo quiero que contribuya”. Me gustaría compartir esa lista para ver qué piensan otros. Sería más o menos así:

  • Quiero que uno de los grandes objetivos de mi empresa sea que su actividad mejore el mundo que nos rodea. Que con lo que hago esté haciendo más felices a los demás. Este es claramente irrenunciable.
  • El grueso de la actividad económica actual busca crear nuevos mercados: esto es, crear nuevas necesidades que se puedan cubrir mediante dicha actividad. ¿Por qué estamos creando nuevas necesidades si ya existen tantas en el mundo que no estamos cubriendo? Así, otra condición sería que responda a necesidades humanas ya existentes en lugar de crear otras nuevas.
  • Creo en el ecologismo y en la economía verde, por tanto el objetivo es que la actividad no tenga externalidades negativas para el medio ambiente; y a ser posible, que tenga externalidades positivas.
  • Creo también firmemente que la creación de riqueza y valor añadido, los principios de gestión que postulan que una empresa debe siempre buscar la rentabilidad, son necesarios para que la actividad sea sostenible. Quiero que mi empresa tenga también como objetivo ganar dinero.
  • Quiero pasármelo bien. Aspiro a ser dichoso en mi actividad y a disfrutar de ella.
  • Y por último, quiero trabajar en condiciones que me permitan desarrollarme personalmente. No sólo desde el plano intelectual, sino también físico: estar 8 horas al día sentado frente a una pantalla tecleando deja completamente de lado el hecho de que soy una mente con un cuerpo, y que necesito moverme.

 

Cuando veo todas las condiciones que pongo, no me cuesta comprender por qué me es difícil encontrar una empresa en la que me satisfaga trabajar.

Muchos dirán que sencillamente ese tipo de actividad no existe. Exactamente, a eso es a lo que quiero llegar. Si es verdad que no existe, inventémosla. Nosotros, la gente joven, quienes tenemos suficiente imaginación e ímpetu para hacer realidad algo así.

Para dejar de rebajarnos como personas por lograr trabajar con quien en realidad ni siquiera queremos trabajar.

Quien tenga pensamientos o ideas al respecto, estaré encantado de leerlos.

Patrick Suárez

4 comentarios

¡Qué se vaya!


¡Vete! Es el grito de millones de hombres y mujeres que  apenas habían  nacido cuando el dictador tomó el poder.  El grito de una generación que quiere entrar en el mundo con libertad y con dignidad. Esta primavera los pueblos árabes tiene muchas causas, como todas las revoluciones, y tienen toda la belleza de la primavera. Nuestro primer grito fue “mucho valor” para romper el ciclo del miedo.

Conciencia colectiva
Detrás de este grito, hay reflexiones y rebeliones compartidas en secreto, que explotaron a las grandes multitudes. Años de privaciones, de estudios sin esperanza, de intelectuales exiliados, juventud inutilizada y una gran conciencia colectiva de que nada volverá a ser lo mismo.

Detrás de este grito, está la fuerza del progreso, aquella de los medios de comunicación controlados, aquella de los valores universales compartidos, aquella de la enseñanza recibida.

Dignidad recuperada
Primero uno se sorprende por la alegría del pueblo que va en busca de su propia dignidad, su honor, gente de pie y en marcha. Y luego uno se indigna al constatar cómo un sistema político puede estar tan dañado: malversación de fondos, corrupción, nepotismo, la violencia y el desprecio.

No-violencia compartida
Luego, vemos que frente a la violencia de estado, la no-violencia es la que triunfa. La fuerza de aquellos y aquellas que saben que la ley está de su lado, que será difícil, pero la obstinación colectiva y el compromiso individual, al final tendrán la razón. Aunque contra los mercenarios libios haya actos de guerra para expulsar los restos de la dictadura, el enfoque de la no-violencia es el que inspira dicha libertad.

Jóvenes en movimiento
Cuando la juventud instruida y oprimida se convierte en mayoría en una población, los gerontócratas despreciados y obsoletos son eliminados tarde o temprano; no se puede hacer nada en contra de la demografía. Este fue el caso en Francia en 1789, en Europa en el siglo XIX, cuando se levantó la primavera de los pueblos, en Europa del Este cuando el muro de Berlín se volvió inútil. Este es el caso ahora del mundo árabe. Por no hablar de las revoluciones de la India y Asia en los últimos siglos.

Viento de libertad
Contra la opresión, el viento de libertad sopla, habla desde la calle, cruza las fronteras, envía mensajes a todas las redes, se organiza de maneras diferentes y se inventa. La recepción entre hermanos de revolución se organiza, de pobres a pobres, a los pueblos fronterizos.

Lloramos y honramos a los jóvenes muertos en la lucha, habrá hambre también mañana, los trabajos no nacieron de milagro, las presiones del mundo se ejercieron, pero cuando este viento haya pasado, el aire olerá a jazmín y eso ya cambia el sabor de las cosas.

Vieja Europa
En respuesta, los países europeos parecen inmovilizados. Aún creyendo que la democracia es un producto de lujo del que no todos pueden disfrutar, los líderes no se imaginaban que los jóvenes árabes podrían quererla con tanta determinación. Y así nos muestran, desde otras partes del mundo antiguamente sometidos a la tiranía, que la democracia es en lo sucesivo “globalizada” en los corazones y los espíritus, el presidente Obama no se equivocó al respecto.

Antiguos temores
Atrapados en la “crisis”, los gobiernos europeos reflejan los antiguos temores: el peligro de Al Qaeda, el precio del petróleo, la invasión de inmigrantes, etc. Sin embargo, de entusiasmo compartido, de generosidad, ninguna señal! El premio mayor hasta hoy lo tiene el ministro italiano que dijo que habría una emigración “bíblica” –sorprendente para los musulmanes– y que habría que tener cuidado de Bin Laden. Sin embargo, Bin Laden no parece atraer a los jóvenes de los países árabes. Prefieren un futuro democrático abierto.

Los comprendemos, podemos oírlos!

Por Michel Seyrat

LEE, FIRMA Y COMPARTE EL  LLAMADO QUE EDUARDO MISSONI, EX SECRETARIO GENERAL DE LA OMMS, DOMINIQUE BÉNARD Y JAMMAL AL ATTAR HACEN EN APOYO A LA JUVENTUD ÁRABE QUE LUCHA POR LA LIBERTAD.Hermanos y hermanas Scouts, jóvenes de todo el mundo:

En Libia, los jóvenes están en contra de un viejo dictador que ha utilizado el poder del petróleo, el terrorismo y la inmigración para obtener el apoyo de los gobiernos de varios países. Este dictador reprime violentamente a su propio pueblo. Miles de jóvenes han sido asesinados. Muchos gobiernos están más preocupados por el precio del petróleo y la amenaza de la emigración que soportar un pueblo que lucha por la libertad. Los jóvenes libios quieren desarrollar su país, no se quieren ir. Ellos quieren dignidad y responsabilidad. Es por esto que mueren.

Es hora de poner fin a estos asesinatos.

En todo el mundo, los Scouts y todos los jóvenes deben reaccionar. Si permanecemos en silencio y pasivos, la fraternidad y la solidaridad mundial, son palabras vacías. En Egipto y Túnez, los jóvenes y los Scouts, no esperaron que su organización nacional les dijera qué hacer. Ellos hicieron su elección: acogen a los refugiados para darles abrigo y comida, ayudar a aquellos que están heridos y perseguidos. Pero falta de todo.

La mayoría de las personas se contentan con ser espectadores. Podemos hacer una diferencia.

Mostremos nuestra solidaridad con la juventud árabe: tomemos la palabra para defender su derecho a la libertad, para recaudar dinero para apoyar sus esfuerzos, el reclutamiento de voluntarios para ayudar a acoger a los refugiados, rescatar víctimas y las iniciativas juveniles.

Exigir que nuestros gobiernos y organizaciones internacionales envíen ayuda humanitaria y detener la matanza por cualquier medio.

Apoyar la primavera árabe! Ayudemos a los jóvenes en su búsqueda de la libertad y la dignidad!

Es momento de actuar! Regístrate en este recurso y difúndelo entre tus contactos!

Eduardo Missoni, Dominique Benard, Jamal Al-Attar

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